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Me toca a mí como editor hacer la presentación de estos manuscritos, así como del descubridor, seleccionador y comentarista don José Garmendia.

En cuanto a lo primero, es obligado manifestar la abundancia de la documentación existente, más allá de lo imaginable, desconocida, eso sí, durante muchos años, a pesar del interés que la figura de Iztueta había suscitado el año 1929 con motivo de un homenaje y en 1945 con la ocasión del primer centenario de su muerte.

De Iztueta se ha escrito durante largo tiempo mucho y mal —esto es, con muchos errores— por no haberse acudido a las fuentes. Aunque no tan distante en el tiempo, Iztueta se nos hacía lejano, enigmático, introducido él también dentro de esas «brumas de la Historia que rodean los orígenes de Guipúzcoa» y de las que tan certeramente ha escrito don Fausto Arocena.

Con todo, Iztueta es de ayer. Recordemos que moriría  en agosto de 1845, no hace un siglo y  cuarto.

La documentación, sin embargo, existía, estaba ahí cerca, muy cerca, al alcance de la mano. Primeramente, en los libros parroquiales y del Ayuntamiento de Zaldivia, así como de los sucesores de Iztueta en aquélla, los señores Imaz Mancisidor; en el archivo municipal de Villafranca de Oria; en Azpeitia; en la parroquia de San Vicente de San Sebastián. Y, sobre todo, en el archivo de los descendientes de la tercera mujer de Iztueta, María Asunción Urrózola, los señores Pérez-Yarza  Bajineta. En su casa de Bilbao conserva doña Rosario Bajineta de Pérez-Yarza un importante material, bien ordenado y clasificado, gracias al celo e interés de un hermano suyo, Pedro, muerto ya.

Por desgracia, parte de esta documentación, llevada a una Exposición de París el año 1939, ha desaparecido o está en lugar desconocido.

Todo ello hace pensar en la fama de que disfrutó nuestro coreógrafo y en sus muchos papeles y libros, cuando es tanto lo que ha llegado a la posteridad.

Casi todos los documentos que aquí ofrecemos pertenecen a la familia de Pérez-Yarza Bajineta, menos los testamentos del padre y de la madre y algún que otro de la familia Mancisidor.

En cuanto al recopilador y comentarista de estos manuscritos, poco tengo que decir. Ha sido el verdadero paladín de una digna celebración del bicentenario con sus numerosos artículos —26 en total— publicados en la Prensa de San Sebastián, en «El Diario Vasco», «La  Voz de España» y «Unidad», despertando la curiosidad de muchos lectores y de la Provincia toda.

Ya desde su primera juventud, en 1945, dio muestras de un interés vigilante y mañanero por la figura de Iztueta, interés que vino a encenderse con ocasión del segundo centenario del nacimiento de aquél.

Licenciado en Teología por la Universidad Gregoriana de Roma y con los cursos de Doctorado, con aficiones literarias muy tempranas, don José Garmendia ha publicado numerosos artículos en la Prensa, relacionados muchos de ellos con cosas y figuras del País. Hace poco acaba de publicar en LA GRAN ENCICLOPEDIA VASCA el «Calbarioco bidea» de Francisco Ignacio de Jáuregui con una magnífica introducción histórica y de las influencias del Padre Granada en dicho autor.

No ha sido menguado su esfuerzo, como lo reconocía José María Donosty en uno de sus artículos(1):

«El entusiasmo que en esta ocasión —se refiere a 1945— demostró Garmendia por la figura del bailarín no fue tan sólo de circunstancias. El hecho de que a los 22 años de aquella fecha el presbítero Garmendia siga escribiendo acerca de los antecedentes familiares de Iztueta, de la Zaldivia de su época, de las fuentes y de las influencias literarias del autor de la «Historia de Guipúzcoa», de la belleza e interés de su prosa, de su famosa Conchesi, de los continuadores de su obra y de todo cuanto a Iztueta se refiera, hacen del señor Garmendia uno de los exegetas más cumplidos y puntuales de la peripecia vital, intelectual y  artística del famoso zaldibitarra. Muy bien, amigo Garmendia.»

La gran labor de Garmendia ha sido la de haber fijado definitivamente las grandes etapas de la vida de Iztueta.

Además del libro de, Hidalguía del padre de Iztueta, en el que se puede remontar río arriba en su ascendencia, gracias a Garmendia queda ya marcado con hitos bien seguros el círculo vital de nuestro coreógrafo. Véase la reseña biográfica que sigue a la carta-prólogo.

Amén de estas adquisiciones, Garmendia ha estudiado los múltiples aspectos de la rica y compleja personalidad de Iztueta, ofreciendo pistas de interés para un análisis más exhaustivo a través de las dos obras fundamentales de «Cuipuzcoaco dantzac» (2) y, sobre todo, de «Guipuzcoaco condaira...» (3).

Tal es el balance no menguado y sí muy positivo de sus detallados sondeos en los papeles viejos.

Muy contados serán los que tengan la preparación y el amor a Iztueta como Garmendia. Quizá ello se explique por razón de paisanaje, por los recuerdos de su infancia al militar como dantzari en el grupo de Pujana —una de cuyas cartas reproducimos en el centenario de su nacimiento, como espejo de estos bardos, al parecer ya desaparecidos, y que a sus 79 años estaba pensando en dar cabriolas—, de las vivencias en el contorno paisajístico y de su gran cariño al pueblo natal, Zaldivia.

Permítanos Garmendia que, al evocar estos hechos y presentarlo así, lo hagamos como si fuera un invitado para interrumpir un partido de pelota y rezar el Ángelus, al toque de mediodía.

Ha sido ímproba la lectura, la interpretación de estos manuscritos, en cuya traslación o copia sin duda ha de haber más de un error —por encontrarse en papeles semi-borrados o faltos de palabras—, en lucha contra reloj, con días contados para poder presentarlo en el cincuentenario del Congreso de Estudios Vascos de Oñate.

Queda aún material, confiado a la exclusiva de LA GRAN ENCICLOPEDIA VASCA, en esta valiosa contribución a la cultura vasca.

Vaya mi agradecimiento a don José Garmendia —en ninguna mano podía estar mejor la interpretación y comentario de los textos—, mientras sigue adelante en sus investigaciones camino de una futura  biografía de Iztueta. También a doña Rosario Bajineta de Pérez- Yarza, biznieta de Juan Ignacio de Iztueta. cuyas atenciones y diferencias han sido tantas que no sabré agradecerlo nunca bastante, así como a su hija María Fernanda, digna de la belleza de su tatarabuela, la tercera esposa de Iztueta, eficaz y diligente colaboradora en la clarificación y confrontación de datos.

No quiero alargarme más. Aquí lanzo, como un bajel bien lastrado, bien equipado, este volumen sobre un personaje clave en la vida guipuzcoana de fines del siglo XVIII hasta mediado el XIX.

Conocer a Iztueta —ha escrito en alguna parte Garmendia— es conocer uno de los momentos más bellos del País Vasco, cuando éste, a fines del XVIII, entraba en la agonía de sus tradiciones frente a la vida moderna.

Gaizka de Barandiarán, S. J., no ha dudado por otra parte en afirmar: «Iztueta es uno de los hombres que tuvo "conciencia" de la situación que se cernía, y uno de los primeros folkloristas de Europa que comenzaron a trabajar en la restauración de las esencias populares y de las danzas...» (4).

Y el Padre Luis de Villasante, O. F. M.: «Iztueta es el prototipo del hombre identificado con la raza vasca y con todas sus genuinas manifestaciones» (5).

Así es. Iztueta, bien enraizado en su suelo, con los ojos y los oídos bien abiertos, es una figura caleidoscópica, polifacética: bersolari, poeta profundo y apasionado en Conchesi y en «Amodio beroac», músico de oído fino, coribante y maestro, de dantzaris, recopilador de las danzas, historiador de Guipúzcoa, andarín de los montes y viajero por la Provincia y sus contornos, amigo fiel y enamorado impenitente.

A través de estos documentos, sin concesiones a la fantasía, está Iztueta, a veces sólo en carne y alma, y otras como animal politico, que diría Aristóteles, en su mundo de relaciones a través de la correspondencia a él dirigida, con sus preocupaciones y avalares, con los enseres, muebles y libros que rodearon los últimos años de su agitada existencia.

Creo sinceramente que con este volumen Iztueta adquiere una nueva dimensión.

JOSE MARIA MARTIN DE RETANA
__________________________________

(1) A propósito de Iztueta, en «La Voz de España»; 28-XI-67.
(2) La primera edición bilingüe de esta fundamental obra aparecerá en breve dentro de esta Colección «Bolsilibros Vascos».
(2) Un resumen manuscrito de esta obra, debido al mismo Iztueta, se publica, facsimilado, en  LA GRAN ENCICLOPEDIA VASCA (Tomo III).
(4) Danzas de Euskalerri, vol. II, pág. 14..
(5)  Historia de la Literatura vasca, pág. 248


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