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 Jose Garmendia Arruebarrena

No estará de más que hagamos una incursión por el campo de las ediciones y publicaciones en tomo a la vida y obra del folklorista Juan Ignacio de Iztueta.

Es evidente que, desde la publicación en 1968 de Obras inéditas de Iztueta por La Gran enciclopedia Vasca, autor José Garmendia, y de la primera edición bilingüe de Guipuzcoaco dantzac, hecha con arreglo a la segunda edición euskérika de Tolosa en 1895  por el P. Santiago de Onaindía. se ha facilitado el conocimiento del folklorista. Si el texto de las danzas hubiese sido publicado también en castellano, claro es que hubiese sido más conocido en el mundo cultural europeo. A pesar del esfuerzo del autor por propagar su libro en diversos ámbitos (recuérdese que el folklorista hizo llegar el libro al Ministerio Inglés, al de San Petersburgo y al de Viena), no previó esa dificultad.

Vino después el libro de Jesús Elósegui, pero ya en los últimos meses del año 1969, publicado por Auñamencli, para la conmemoración bicentenaria del nacimiento del folklorista, con muy poca venta, al menos en los comienzos de su edición.

Dejando para más tarde artículos y referencias en diversas revistas aquí ante todo hemos de prestar nuestra atención a obras de mayor empeño como la edición facsímil de la primera edición en vascuence el año 1847 de Guipuzcoaco condaira y vertida al castellano, con prólogo y notas de José Lasa Apalategui, el año 1975. El grueso volumen abarca 743 páginas. Un gran esfuerzo debió costar al traductor.

Sigamos en orden cronológico las apariciones de otras obras. Del año 1990 y debido a M.ª José de Ezeizabarrena, en Klasikoak (Euskal Editoreen Elcartea) es la cuarta edición del libro de las danzas, lo que bien indica que Iztueta ha estado presente en el mundo de la cultura vasca. En sus 359 páginas se recogen nuevos estudios y comentarios, aprobaciones, licencias, dos prólogos que compuso Iztueta, todo el texto de las danzas, al que siguen otros datos como la carta de Iztueta a Moguel, etc., etc., incluso un Hiztegia o Vocabulario (págs. 351 a 359). Todo ello con introducciones y notas que hacen más comprensible el difícil texto de Iztueta.

Muy jugosa, con muchas notas al pie de página, es tanto la vida como el comentario al libro de las danzas, debido, como ya apuntamos, a M.ª José de Ezeizabarrena. No olvida que el zaldibitarra fue maestro de primeras letras o maestro de niños en su pueblo natal, como leemos en algunos documentos. En cuanto al confesor de Iztueta incurre en la equivocación de que fuera Francisco Ignacio de Lardizábal, cuando en realidad fue su hermano José M.ª.

Misteriosa fue la desaparición del original del libro de las danzas. No figura ni en la Diputación, a la que debía entregar sus obras Iztueta ni en el inventario de los libros del autor, que se hizo en Zaldibia al día siguiente de su fallecimiento. Es evidente que Iztueta lo hizo desaparecer. Es por tanto errónea la postura de la familia Mancisidor, al sostener que el original del libro de las danzas fue llevado por Resurrección M.ª de Azkue. Lo que se llevó fue el original de “Testamentu zaar eta berria”, de Francisco Ignacio de Lardizábal y que hoy en día figura en la Biblioteca de la Academia Vasca.

Bien podía haber ilustrado un poco la personalidad de D. José Ramón de Elorza, el censor de la obra. Sabemos que para la provisión de la rectoría de Azpeitia, vacante por ausencia de su poseedor, D. Ignacio Nicolás de Odriozola, fue nombrado por el Excmo. Gobernador de Vizcaya, y que era presbítero residente en San Sebastián con la carga de tres pensiones, destinadas a tres ex-religiosos. Son doce folios C/ Navarro C/ 2695 -n.° 19. Por otra parte, el Dr. Ignacio Nicolás de Odriozola es una persona muy significativa de aquella época en Azpeitia, quién bautizó a la niña abandonada en el caserío de Aldekaitz, así como en el casamiento por segunda vez de Iztueta. Fue también testigo que, en 1814, depuso contra Iztueta con cierta acritud. Falleció en 1819.

Algo parecido podía haber hecho en nota con las 26 estrofas que Iztueta pone al final de su libro con el título de Nere cristau maiteac para el bien espiritual de sus almas. Estrofas estas, de su juventud, que, mejoradas, publicó después Iztueta, quizá un poco despechado por no permitirse algunas letras en el libro de sus melodías.

Muy digno de atención es el Hiztegia. La preparadora de esta edición, junto con alguna compañera, repasaron palabra por palabra todo el texto del libro de las danzas. Se advierte lo dificultoso del vascuence de Iztueta, al atribuir a la misma palabra varios sentidos. Se observa que a veces en la versión al castellano del P. Santiago de Onaindia no se acierta a dar el debido significado. No fue tarea fácil para el autor vizcaíno traducir exactamente el significado de muchas palabras guipuzcoanas.

No caben más que alabanzas para esta cuarta edición del libro de las danza si excluimos ese proceder, que no entendemos y se nos escapa, de variar el texto del autor con la nueva grafía vasca. Creemos que es quitar “ kutsua”, un rastro en la escritura y grafía de entonces.

El libro 111. Gerriko Ikerlan-Sariketa, Goiherriko Euskal Eskola Maizpide Euskaltegia y cuyos autores son Pello Joxe Aranburu, Marian Bidegain, Antton Idiakez e Iñaki Rezola, dedicado a Iztueta, 161 páginas y publicado con ayuda del Gobierno Vasco el año 1993, no merece más que aplausos y alabanzas. Podríamos sintetizar diciendo que en muchos años no hemos conocido ningún libro Vasco tan bien construido y trabajado.

Ya dicen los autores que no se han propuesto ningún plan de investigación sobre Iztueta. Su afán ha sido el de recoger todo lo que se ha escrito y se sabe sobre Iztueta. Y bien que lo han logrado, porque en él no falta ni sobra una línea. Hallamos en sus páginas, con un buen método y rigor, todo lo concerniente al folklorista. La abundante bibliografía que figura al final del libro, se ve que ha sido consultada, tal como podemos comprobar en las notas a pie de página. Siguiendo el orden de su índice, en más de trece capítulos, se estudia el tiempo y el entorno que rodearon la vida del folklorista. Viene después el estudio de la vida y obra de Iztueta, tanto en lo referente al libro de las danzas como a la Historia de Guipúzcoa, poesías, carta a Moguel y trabajos en castellano. Las relaciones de Iztueta, sobre su euskera, aspectos de su personalidad en 18 capítulos, homenajes que se le han tributado, etc. etc. Cierran este libro que, como hemos indicado, es un muestrario del buen hacer de estos autores, tan escasos en Guipúzcoa a la hora de editar estudios. El mucho esfuerzo que en ello pusieron merece el elogio justo. Igual demostración han hecho con la edición de un estudio sobre Gerriko.

A finales de 1994 nos llega el libro “Bailar el caos. La danza de la osa y el soldado cojo”, de Juan Antonio Urbeltz, editado por Pamiela e Ikerfolk. Es un volumen de 575 páginas, en donde Urbeltz toca muchos aspectos de la danza vasca en una relación cosmogénica. Dada la brevedad de las reseñas anteriores, no es posible que prestemos nuestra atención a tantos supuestos más que discutibles. Solo queremos prestarla a algunos datos que introduce en la biografía de Iztueta, y sobre todo en lo que se refiere al tiempo y al lugar que apunta de la formación de Iztueta.

Tenemos que anotar que no fueron diez, sino 12 los hijos del matrimonio de Joseph de Iztueta y M.ª Ignacia Echeverría y que Juan Ignacio no fue el tercer hijo, sino el quinto. También Martín Antonio de Aldasoro, aunque vecino de Zaldibia, no fue escribano en ella, sino de Gainza y de Cerain. Un mayor “ lapsus” comete al afirmar que Juan Ignacio de  Iztuela era del mismo bando que Pedro Ignacio Barrena, alcaide del tribunal del Corregimiento de Guipúzcoa, que huyó al monte para unirse con las partidas carlistas, sustituyéndole nuestro folklorista. Conociendo el ambiente político de San Sebastián liberal y sabiendo que Iztueta nunca fue del partido carlista, queda más que claro que no fueran del mismo bando.

Más graves son las elucidaciones que hace en tomo al tiempo y lugar en donde se dio la formación intelectual de Iztueta. Aunque diga que Iztueta estudió en Azpeitia, sólo es una hipótesis, añade que la clave para ordenar este supuesto sobre el lugar de su formación, nos la proporciona su hermano menor, nada menos que doce años inferior a Juan Ignacio.

Nada avalan los supuestos que hace Urbeltz, llevado sin duda por lo que leemos en un documento que José M.ª se instruyó y aprendió el órgano en el Colegio de San Ignacio de Loyola, a decirnos que en esa época, desterrados los jesuitas, ocupaban el edificio los premostratenses de Urdax.

Sabemos que optó en 1802 a la plaza de organista en Zaldibia, falleciendo en 1805, con poco más de 26 años de edad. Si tenemos en cuenta que los premostratenses ocuparon el edificio de Loyola, sólo ocho años -desde 1798 a 1806- y que Iztueta estaba en sus actividades en Zaldibia hasta 1801, en que es encarcelado en Ordizia, luego en Tolosa, y por fin en Azpeitia. Urbeltz dice que José M.ª es una de las claves en la formación de Juan Ignacio, que José M.ª tenía acceso a libros, profesores, a gente que estimaba el estudio, que pudo ser Azpeitia el lugar donde Iztueta adquirió el conocimiento que luego aplicó a sus libros, etc. etc.. y que así se puede aclarar ese lado oscuro que concierne a la formación intelectual del zaldibitarra. Prosigue Urbeltz diciendo que el tiempo lo debió ocupar en amplias lecturas, caligrafía y cultivo de la lengua vasca. De esa época y de los maestros vendrá su puesta a punto intelectual, el cosmopolitismo de su euskera...

Conociendo las primeras producciones de Iztueta en su juventud, que fue maestro de letras o de niños en Zaldibia, para ocupar cuyo cargo fue enviado a algún lugar por sus padres como después su hermano José M., lo que conocemos de las lóbregas cárceles, en donde no cabía la lectura, otras preocupaciones que tuvo en la cárcel... todo ello hace absurdas del todo las hipótesis de Urbeltz.

Además la edad de 35 años no es la época para aprender ni caligrafía ni nada en relación con la cultura. En aquellas calendas esa época normalmente correspondía a los años siguientes a la enseñan/.a primaria, esto es, a la juventud, en donde Iztueta sin duda sembró las semillas de su curiosidad intelectual y de su amor a lo vasco. Tampoco las numerosas citas que hace de autores suponen en el zaldibitarra conocimiento ni lectura de esos autores, que cita simplemente como copia de pocos autores que maneja.

Podríamos extendemos más en comentarios tan discutibles que vierte Urbeltz en el libio, pero basta ya. En una simple afirmación diríamos que en el libro hay bastante mas humo que aceite.

El libro Iztueta, ez direlako aketsak nos llega al término del año 1995. Su autor Inazio Mujica Iraola. En la colección Klasikoak, 146 págs, precio 1.800 pts. En el comienzo trae una supuesta carta de Iztueta al autor. Son fragmentos sacados de los dos libros principales de Iztueta, sin notas y euskera batua. Viene a aumentar la bibliografía iztuetarra.

Este mismo año de 1995, en la ocasión del fallecimiento hacía 150 años, se publicó Juan Ignacio de Iztueta, dantzarien maisu eta Miscelánea, (Iztueta Fundazioa. Zaldibia. Consta el libro de dos partes. En la primera se hace un estudio preciso de lo que son las danzas vascas, su historia, sus defensores, la continuidad de las danzas a través de Olano,  Pujana y Goizaldi. En la segunda parte figuran diversos ensayos, tanto de su autor José Garmendia, como del P. Donostia y Jesús Elosegui. En total, 302 págs.

Por su importancia hemos de destacar aquí el ensayo de José Ig.º Tellechea Idígoras, titulado Juan Ignacio Iztueta ante la Inquisición, en BAP, tomo LV-1999- 2, págs. 271-300.

Una ocasión desperdiciada

No de otro modo cabe calificar la oportunidad que se ofreció en 1995 con motivo del fallecimiento hacía 150 años. El dinero que se gastó no correspondió a lo que cabía esperar. Fuera de algunos aciertos, como dar a conocer la poesía de Kotxesiri, no pasó de ser un homenaje popular, sin más calado ni importancia. Un jurado incompetente, no entendido en la materia declaró desiertos los primeros premios. ¡Vaya palabra de vasco en cuanto al cumplimiento de las condiciones que se declaraban en el concurso! Tampoco se sacó a concurso de los artistas una escultura o busto de Iztueta, sino que se confió a un artista un tubo vulgar de hierro que quiere representar el “txistu” y que costó varios millones. Que no. Zaldibia debió contar con un busto en bronce que perpetuara la memoria de Iztueta, ya que se reconocen sus rasgos fisionómicos. Una pena, esta ocasión desperdiciada. Lo mismo se podría decir de la falta de sensibilidad al no poseer la Casa de Cultura una biblioteca especializada sobre el folklorista, así como de carecer de fotografías, sobre lodo de todas las piezas del interior, de la casa que construyera el padre de Iztueta y en la que habitó y falleció nuestro folklorista. Restaurada por su dueño, ha perdido todo su acento original. ¡Cuánto se ha hecho y cuánto queda por hacer!

No nos podemos resistir sin hacer alusión aquí lo mal que se entiende al interpretar a Iztueta, sin una base histórica en su persona. Pero, ¡P. Gaizka Barandiarán! Ud. afirma en Cuadernos de Etnología y Etnografía de Navarra, Iztueta en la encrucijada de la tradición guipuzcoana, lo siguiente: "...asegura (Iztueta) que la Marcha de San Ignacio ha sido guardada delicadamente durante más de 300 años “iru eun ta geyago”. Y la ahuyentaban precisamente los mismos tamborileros del pueblo. Según este dato, suponiendo que Iztueta escribe sus Instrucciones en 1819, la marcha de S. Ignacio remonta en la Historia hasta 1510. Ahí queda eso.

En cuanto a revistas y publicaciones, en donde se trata de nuestro folklorista seguimos un orden cronológico de la aparición de estos trabajos. Ello nos ofrece el panorama de una permanente presencia en la cultura vasca. Aquí van:
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Goizaldi, XXV  aniversario. San Sebastián (1973). Diversas referencias a Iztueta, Olano y Pujana a lo largo de 157 págs.
Tres cartas de Agustín Pascual Iturriaga, por José Garmendia en BRSBAP. San Sebastián (1973), 640-641.
Juan Ignacio Iztuetari gutuna eta beste ohart bat, por José Garmendia. S.S. (1973),641-643.
Noticias  sobre Iztueta en los registros de las Juntas Generales de Guipúzcoa, por JoséGarmendia, en BRSBAP (.1974), 467-470.Sobre unos originales de Guipuzcoaco condaira, de Iztueta, por José Garmendia. Anuario del Seminario de Filología Vasca, Julio de Urquijo (1976), 199-208.
Documentos relacionados con Juan Ignacio de Iztueta y sus familiares, por José Garmendia, en BRSBAP (1976), 589-592.
Una dedicatoria inédita de Guipuzcoaco condaira, por José Garmendia, en BRSBAP(1977), 545-549.
En tomo a las letras del libro de las melodías de las damas, por José Garmendia, en BRSBAP (1977,), 579-584.
También en Guipúzcoa (77). Caja de Ahorros Provincial de Guipúzcoa, n.° 25, 12-13.
Relación de los curas de Guipúzcoa: un trabajo inédito de Juan Ig.º de Iztueta, por JoséGarmendia, en BRSBAP (1977), 180-203.
Iztueta,  credibilidad de su Guipuzcoaco Dantzak y su influencia en el folklore de su tiempo, por José Garmendia, en BRSBAP (1981), 271-287. También publicado en Eusko-Ikaskuntza. Sociedad de Estudios Vascos. Cuaderno de sección de Folklore, 26-41.
El txistulari Latierro, por Luis Murugarren, en BRSBAP (1981), 330-340:
En el centenario de José Antonio Olano, sucesor de Iztueta, por José Garmendia, en BRSBAP (1982), 337-354.
Una fuente inadvertida en las obras de Iztueta, por José Garmendia, en BRSBAP (1984), 783-408.
Los Pujana y el grupo de danzas Goizaldi, por José Garmendia, en BRSBAP (1989), 387-408.
Los Iztueta de Lazcano en América, por José Garmendia, en BRSBAP (1990), 433-438.
Zaldibia, Iztuetaren garaian. En la revista Santa Fe (1991), 8-9. En la misma: Orain dela irurogei urteko Santa Feak (1931-1991), 29-33. Id. Iztueta eta Iturriak, 44-45.
En torno a Guipuzcoaco-condaira, por José Garmendia, en BEHSS (1994).
Danzas de troqueados en Guipúzcoa, por Ángel Murua Iñurritegui, en Txistulari-Dantzariak, n.° 146, Extraordinario (1991), 34-43. Numerosas referencias a Iztueta y Olano.
Fiesta vasca en el homenaje a Iztueta y Olano, celebrado en Zaldibia, primer domingo de septiembre (1929). En Txistulari aldizkaria. 54-56 (1991).
El texto de tas danzas guipuzcoanas, por Gaizka Barandiarán, en Txistulari (1991), 57-60.
Juan Ignacio de Iztueta. Algunas notas previas al estudio de su obra, por José Ignacio Ansorena Miner, en Txistulari (1991), 61-70.
Id. Guipuzcoaco dantzak. Brokel dantzak  sailekoakk. Moldakekta ta armonización, porJosé Ignacio Ansorena Miner, 4581-4632.
Iztuetaren Guipuzcoa-co condairaren inguruan, por José Garmendia en Euskera. Euskaltzaindia (1993), 126-150.
En tomo a Guipuzcoa-co condaira de Iztueta, por José Garmendia en BEHSS (1994),684-712.
Un inédito de Aizkibel, por José Garmendia. en Euskera (1994) 487-499.
Juan Ignazio Iztuetaren jarraitzaleak: Olano, Pujana... Por José Garmendia. Revista Santa Ana, Ordizia (1995), 10-27.
Iztueta eta Albeniz. Musica bilduma, por José Ignazio Ansorena Miner, en Txistulari (1995;). La colección musical de Iztueta y Albeniz, 29-47: Musika Bildumaen bertsoak, 47-54. Bibliografía de Juan Ignacio de Iztueta, 58-60.
Aizkibel e Iztueta, por José Garmendia, en Euskera (1994), 501-503.
José Antonio de Aspiazu  euskarólogo (yerno de Iztueta), por José Garmendia, en Euskera (1995,), 417-425.
Iztueta y sus estrofas acerca de las cabras, por José Garmendia, en Euskera (1995), 1059-1064.
Iztueta y San Sebastián, por José Garmendia, en BEHSS, (1998) 763-777.
Los desafíos de José Lorenzo Pujana el año 1899, por Iñaki Hidalgo Ecénarro, en la revista Santa Ana. Ordizia (1999), 35-39.
Iztueta, afrancesado en Azpeitia y en San Sebastián, por José Garmendia, en BEHSS (1999). 591-606.
Danza tradicional y otros actos festivos en la villa de Segura, por Ángel Murua Iñurrategui, en  Dantzariak,  Nº 42, 4-24 (el dato de actuación de Iztueta en la pág. 23).
Noticias desconocidas sobre los dantzaris  Iztueta y  Olano, por José Garmendia en Dantzariak, n.° 21, 60 al 64. También en la revista Santa Ana, de Ordizia (2000), 25-29.
Juan Ignacio de Iztueta. Las épocas o los años difíciles de su biografía, por José Garmendia, en la revista de Goizaldi, en el 50 aniversario de su fundación (1995, 112123).
Iztueta y el euskera, por José Garmendia, en Euskera (1996), 1007-1011.
Aspectos de la personalidad de Iztueta (Su ideología  política, fuerista, escritor, paisajista, sus amigos y la geografía de sus andanzas) por José Garmendia, en Euskera
(1996), 1013-1021.
La Medicina y la botánica en Guipuzcoaco condaira (1847) de Iztueta, por Ángel Goicoechea Marcaida, en BRSBAP (1996), 553-606.
Algunas noticias inéditas sobre Agustín Pascual  de Iturriaga, por José Garmendia, en Euskera (1997), 717-720.
Dos personajes enfrentados: Juan Ignacio de Iztueta y el rector de Azpeitia, por José Garmendia en Euskera (1997), 721-727.
El folklorista Juan Ignacio de Iztueta en el mundo de la cultura vasco francesa, por José Garmendia, en el Congreso sobre Antoine de Abbadie (1897-1997), 423-429.
Ordizia y el folklorista zaldibitarra Iztueta, por José Garmendia en la revista Santa Ana(1998), 31-33.
Guipuzkoa. 50 urte dantzan. Goizaldi (1948-1998). Sobre Iztueta, en las páginas 112-123.
Mujeres e hijos de Iztueta, por José Garmendia, en BRSBAP (2000-1) 295-300.
Andoain en la obra de Iztueta, por José Garmendia. Revista Lizaur 6 (2000) 245-253.

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