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Noticias desconocidas sobre los dantzaris Iztueta 
y Olano
 
Cuadro de Hombrados Oñativia que se exhibe en la Sala Capitular del Ayuntamiento de Zaldibia. Reprenta--según el pintor-- un Iztueta, en edad madura, con la gravedad de las danzas señoriales  
Dantzariak , 1994 uztaila
Jose GARMENDIA ARRUABARRENA
Tarde o temprano la investigación da sus frutos. Es más que cierto lo de "buscad y hallaréis". Hasta tiempos recientes, el País Vasco no ha contado con muchos preocupados por el estudio de su historia. El año 1909, el F. Pierre Lhande S.J. escribía con mucho conocimiento'. "No ocultamos que los euskerizantes serios son todavía bastante raros, más aún en el campo de la historia y de la sociología que en el de la lingüística y la etnografía (1)".

En carta de 26 de octubre de 1976, desde Salamanca, nos escribía Koldo Mitxelena: "Tengo la impresión de que aunque la situación vaya mejorando, andamos bastante mal en materia de historia" (2). Si esta afirmacición se refiere a la historia general del País Vasco ¡qué decir de la historia de las danzas!.

Unos años más tarde escribíamos sobre la necesidad de una historia de las danzas y decíamos que "aunque nosotros intentamos un esbozo (3) está todavía por hacerse un estudio histórico de qué danzas se bailaban, en qué ocasiones y en qué pueblos de nuestra provincia: que Iztueta mismo incurría en afirmaciones muy generales y vagas cuando en su "Gipuzkoako dantzak" escribe que en todos los pueblos de Guipúzcoa él ha conocido muy buenos e inteligentes dantzaris y después no cita más que estos pueblos: Amézqueta, Andoain, Azpeitia, Hernáni, Idiazabal, Irun, Lazcano, Orendain, Ormaiztegui, Rentería, San Sebastián, Tolosa, Villafranca y Zaldibia. Prácticamente los pueblos inmediatos en que se desarrolló su vida (4).

Pero ¡cuánto se ha avanzado últimamente!. Pongamos el ejemplo de Iztueta. Cuando se le tributó un homenaje en 1929 en Zaldibia, apenas se sabía nada de él. En prólogo al lector sobre el libro de las melodías de las danzas re-editado en 1929- el P. Donostía reconocía que "poco sabemos de la vida de Juan Ignacio de Iztueta". Y en nota escribe: "Murió en Zaldibia, según comunicación de D. Gabriel Amundarain, coadjutor en la actualidad de dicho pueblo. No concuerda, pues, su opinión con la de J. Vinson quien... da como lugar de su muerte el pueblo de Mondragón".

LA CONTRIBUCIÓN DE ÁNGEL MURUA

Hay que consideraría muy importante, ya que viene a confirmar noticias que habíamos recibido a través de una tradición oral. No sé si él habrá experimentado ese placer cinegético que tiene a veces la investigación. Pero las liebres que ha levantado su afán investigador me han llegado tomando parte en ese gozo venatorio (4 bis). Nos referimos a noticias desconocidas y que consideramos de mucho interés en cuanto a Iztueta y Olano. Podría hacer aquí una confidencia a los lectores. ¿Saben Uds. que el buen amigo y exigente documentalista, Jesús Elósegui, dudaba casi de la condición de Iztueta como dantzari?. Y es que en el gran acopio que hizo sobre tantas vicisitudes de la vida iztuetana, apenas dio con documentos de esta índole. Sólo he hallado una referencia que
dice así: "En cuanto el permiso de mi hija concedo para un baile tan majestuoso , pues sin otro objeto de revivir nuestros bailes la enseñé con toda formalidad" (En carta dirigida por Iztueta desde Hernani a don Lorenzo  de Alzate el 27 de febrero de 1824) (5).

Como más adelante diremos, no era mucho lo que conocíamos sobre los últimos años de la vida de Iztueta en cuanto a la práctica de las danzas, así como de las actuaciones de su sucesor Olano. Sí sabíamos que Iztueta se hallaba en Zaldibia en los últimos meses del año 1839, al terminar la primera guerra carlista; que al poco recibía, "el único en la provincia", la pensión vitalicia de seis reales diarios, que tomó parte en los festejos que en 1840 se celebraron en Bergara; que adiestraba a los dantzaris en la plazuela delante de su casa; que murió con la satisfacción de que sus muchachos habían bailado con éxito ante los Reyes en Mondragón. Las dos últimas noticias por tradición oral. Tenemos que puntualizar un poco la fecha del aniversario del abrazo de Vergara, ya que Angel Murua incurre en un pequeño "lapsus" u error al fijar la conmemoración el año 1841, cuando sabemos que el primero tuvo lugar en 1840.

EL ANIVERSARIO DEL ABRAZO DE VERGARA

Como escribe fray José I. Lasa, el Convenio o Abrazo de Vergara es uno de los hechos más destacados de España del siglo pasado. Apenas habrá un compendio de historia de España que no le mencione. El Abrazo simbolizaba la paz y la reconciliación de los ejércitos carlistas y liberal, acto que se llevó a efecto el día 31 de agosto de 1839 en Vergara, mediante el tratado de paz firmado por los generales del ejército isabelino y del carlismo, don Baldomero Espartero, duque de la Victoria y don Rafael Maroto, sucesor de Zumalacárregui. Los representantes de las tres provincias vascongadas que activamente intervinieron en el tratado de paz, deseosos de trasmitir a la posteridad la memoria de un hecho que consideraban muy digno, excogitaron la ejecución de dos medios muy eficientes a su parecer: la erección de un monumento y su celebración anual del aniversario del convenio (día 31 de agosto).

Sin abundar en detalles, digamos que en relación al monumento opinaban que en el frente del mismo deberían ir las tres manos unidas, símbolo de la inmemorial unión de las tres provincias, encima el lema: Irurak bat; y debajo, en el otro cuerpo, la inscripción siguiente: "Las provincias de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya a la memoria del ósculo de la paz que en estos camos terminó la guerra civil en 31 de agosto de 1839".

El segundo medio acordado -la celebración anual del aniversario en Vergara tuvo mayor efectividad. De hecho se celebraron con mucha solemnidad en tos cuatro primeros años, según consta en el Archivo Provincial s. 4º, nº4, legs 114 y 115.

Los gastos que se ocasionaban con los aniversarios los pagaban proporcionalmente las tres provincias... La más gravada era Vizcaya y la menos, Álava. Conocemos los gastos de los años 1840, 41, 42  y 43. En los de 1841 se detallan los gastos: por importe y conducción de 100 anillos cimbreados para las fogatas de la plaza; por conducción del templete al campo y la traída al pueblo. Entregados a los toreros y tamboriles de Deva, al impresor por las 600 tarjetas de entrada para el campo del Abrazo... cuenta del gasto del banquete...

La participación de Iztueta

Con sus 73 años allí estuvo presente con su comparsa. Por cierto que, a excepción del banquete, es la más elevada por mucho: 3.250 reales. Esto nos sugiere la importancia de su intervención. Iztueta a los pocos días remitió al tesorero provincial y amigo suyo, don Juan Bta Arrizabalaga, el recibo. Y un año más tarde, el mismo tesorero le reclamaba a Iztueta el envío de otra cuenta duplicada de la inversión por habérsele traspapelado o "trasmanado". Los alaveses incluían en la relación de sus gastos los ocasionados por los clarineros, maceros, tambores, músicos juglares, tamborileros, polvoristas. (6)

Es muy probable que Iztueta asistiese a todos los aniversarios, pero al no detallar los gastos, no sabemos nada de lo que hizo. Aquí se ofrece un tema a investigar a Angel Murua, que arrojaría más luz sobre Iztueta.

ECO DEL ACONTECIMIENTO EN UNA CARTA

Después de seis años de exilio en San Juan de Luz había vuelto a Hernani Agustín Pascual de Yturriaga, con quien tanto había intimidado, reuniéndose muchas veces en el monte Oriamendi, Iztueta yendo desde San Sebastián y el fabulista vasco desde Hernani. Después fue numerosa la correspondencia epistolar entre los mismos, aunque gran parte se haya perdido. El 30 de noviembre de 1840 le escribe así a Iztueta: "Celebro se mantenga Ud. tan bueno como me lo habían asegurado, en compañía de su esposa y que haya tenido la satisfacción de disfrutar en el campo del Abrazo los días gloriosos que era Ud. tan digno".
   
    Bailarin de Zaldibia (Museo de San Telmo)

"He apuntado la especie de que deben las provincias preparar premios para los mejores bailarines, jugadores de pelota, tiradores al blanco, coplaris e improvisadores, etc, etc. para los años sucesivos, a manera de los antiguos que establecieron los juegos olímpicos y otros. No ha disgustado la idea y sería el mejor medio para llamar a la gente y perpetuar la memoria del Convenio (7)".

IZTUETA EN SEGURA EN 1841

En las primeras décadas del siglo XIX, Segura -antigua villa amurallada, sede de media docena de escribanos, feria y mercado, paso obligado para las tierras de Castilla, cuna de hombres afamados como los Lardizábal, los Arrue, Zurbano, etc, etc si no el antiguo esplendor mantenía restos de grandeza con un rico folklore estudiado por Ángel Murua (8)

Iztueta se hizo allí presente en 1841, ya con 73 años, acompañado de un bailarín de Urnieta. Por el gasto de Iztueta de 580 reales, 260 por el gasto de manutención y el resto de 320 por la gratificación acordado por el Ayuntamiento y al bailarín de Urnieta por su gasto y gratificación, 60 reales. Por estos gastos deducimos que sería un poco prolongada su estancia en Segura. Se enumeran varias fechas: "Del gasto hecho con los bailarines de espada en el día de San Juan, los días de Juntas y el 15 de agosto y los días que asistieron al palacio a la instrucción de Iztueta".

Amor, entusiasmo, renovada juventud por las danzas del viejo Iztueta hasta el último momento de su vida. La figura patriarcal de Iztueta se pasearía por las estrechas calles, de edificios con escudos de piedra y anchos aleros, asomándose a los arcos de las murallas, gozándose con el paisaje y la charla entretenida de muchos amigos. He aquí la gran noticia de la documentación hallada por Angel Murua.

Sesenta años más tarde, como sin solución de continuidad, sería Pujana contratado para adiestrar a los dantzaris locales en las Fiestas Eúskaras, celebradas en Segura entre el 22 y 26 de septiembre de 1911.

Hablemos algo más acerca de las relaciones de Iztueta con Segura, porque no fueron pocas. Está en primer lugar el casamiento el 3 de marzo de 1828 en la iglesia de San Vicente de San Sebastián de José Antonio de Aspiazu, natural de Segura (9) con Ignacia de Iztueta, hija de Iztueta y de Concepción de Bengoechea. Yerno por tanto de Iztueta (10). Está después su relación con Luis de Astigarraga, maestro y autor de varias obras.(11)

En cuatro cartas que recogimos en Obras inéditas de Iztueta hallamos noticias de interés. En la de 30 de junio de 1838 se habla de Mª Andrés Berasategui “que es una zapatera, prima carnal de su yerno de Ud. Aspiazu”. El 26 de enero de 1840 le pregunta Astigarraga “si piensa detenerse en esa villa (Zaldibia) algún tiempo o pasar en breve a San Sebastián” y que “daré a Ud. aviso de ello, a fin de que pueda Ud. venir acá por unos días, en la inteligencia de que con el mayor gusto y complacencia partiremos a Ud. una corta ración y le pondremos una cama en todo el tiempo que gustare detenerse en esta su casa”. En postdata añade que “ hace pocas semanas tuve el gusto de conocer aquí a su bella nietecita de Ud., la hija del amigo Aspiazu” .

El 16 de junio de 1840 añade: “Ya dije a su Sra. parienta de Ud. que les pondremos con gusto a cada cama, y les partiremos una corta ración por los días que gusten detenerse en esta villa”. En la de 14 de julio de 1840, Luis de Astigarraga en postdata le escribe “ Hoy cumplo 73 años de edad por la misericordia de Dios: y según me dijo su Sra. parienta también Ud. Tiene la misma edad, aunque con menos achaques que yo...”

NOTICIAS DESCONOCIDAS SOBRE OLANO

También Ángel Murua nos desvela datos desconocidos hasta ahora sobre el sucesor de Iztueta. Sabíamos que diversas veces actuó con su cuadrilla en Pamplona, yendo una vez por la sierra de Aralar, así como en Bilbao. Lo que desconocíamos es que acudió con la cuadrilla dé dantzaris a Anzuola, solicitado por el Ayuntamiento y que se le dieron “200 reales a los bailarines de Zaldibia que estuvieron en esta villa en las funciones de San Bartolomé y Ntra Sra de la Piedad “ el año 1857, así como que los de Legazpia estuvieron también en tiempos de Olano aprendiendo las danzas guipuzcoanas en Zaldibia, a cuenta del Ayuntamiento en 1847.(12)

Según estas noticias, Zaldibia, que fue como cuna de las danzas, fue también foco de irradiación y transmisión de las mismas durante bastantes años. Hasta que Olano se trasladó a Villafranca de Ordizia, en que ésta recogió el testigo y floreció con muchos dantzaris, partiendo de allí la iniciativa para la creación de la Academia de Txistu y Bailes Populares Guipuzcoanos. He aquí otro tema a estudiar y publicar.

Hay que seguir buscando, haciendo saltar a las liebres de sus escondrijos y madrigueras. Sólo entonces podremos tener una visión exacta o mucho más cercana y objetiva de las danzas y el folklore guipuzcoanos.

NOTAS

(1) En Introducción a La emigración vasca , vol.1, Colección Auñamendi, 1971, pág.13
(2) Con motivo de enviarme “Iztueta , testigo político de su época” que le había solicitado. “Esto lo presenté -nos escribía a una reunión sobre historia de nuestro país (entre 1750-1850) que organizó Haritschelar en la Universidad de Burdeos.
(3) Con el título general de “Apuntes para la historia de las danzas”, publicamos en “El Diario Vasco”, de San Sebastián los siguientes artículos: “Las danzas guipuzcoanas” (22-XI-1977); “Un edicto de 1750” (3-XII-1977); “Ambiente de polémica a mediados del siglo XVIII (7-XII-1977); “Iztueta, maestro de dantzaris” (12-XI-1977); “El testimonio de Jovellanos” (13-XII-1977); “Josó Antonio de Olano, discípulo de Iztueta” (15-XII-I977): “Otro gran bailarín, José Lorentxo Pujana” (17-XII1977): “Los Pujana y sus continuadores” (21-XII-1977); “El P. Larramendi, su defensor y paladin”  (4-1-1978)
(4) Véase “En el centenario de José Antonio Olano, sucesor de Iztueta”. Boletín de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País, año XXXVIII, cuadernos 1º, 2°, 3° y 4° , San Sebastián, 1982, pág. 196
(4 bis) Nos referimos á diversos trabajos: “Danzas de troqueados en Guipúzcoa” en Txistulari Aldizkaria. Dantzariak. Extraordinario julio 1991, nº146, págs 34-43. “Fiestas y danzas en Legazpia”, Dantzariak, 32, 1986, págs. 19-47 y “Danza tradicional y otros actos festivos en la villa de Segura”, en Dantzariak nº 42, 1988, págs. 4-24.
(5) Juan Ignacio Iztueta Echeberría  (1767-1845) Colección Auñamendi, vols. 65-66 1969, pág.
(6) “Aportaciones a la biografía de Iztueta” en La Voz de España ,6-III-1968.
(7) Obras inéditas de  Iztueta, pág 194
(8) En Dantzariak, n°42, pág. 23 en “Dantza tradicional y otros actos festivos en la villa de Segura”. También “Danzas de troqueadas en Guipúzcoa”, en Txistulari aldizkaria. Dantzariak, extraordinario julio 1991, n°146,págs. 41 y 42.
(9) Era hijo de José Vicente de Azpiazu, de Zumárraga y Josefa Antonia de Barandiaran de Segura. “Por sus trabajos a favor de nuestra milenaria lengua y por las pruebas de amor que dio a las típicas costumbres de la tierra euskalduna, este benemérito hijo de Segura mereció ser honrado con hermosos artículos encomiásticos de sus contemporáneos según hemos podido leer en la obra del lltmo Sr, D. Miguel Rodríguez Ferre, denominada los Vascongados, ha sido uno de los que, llevado de afición especial a lingüísticos estudios, han trabajo de más por penetrar y hacer comprender a los demás la antigüedad, la importancia y la estructura especial de la lengua vascongada.
Y nada tiene de particular en el esas aficiones de que dio constantes pruebas. Es que se hallaba emparentado con los notables vascófilos Aizquibel e Iztueta y algo puede la afinidad de la sangre.
Uno de sus admiradotes en la Guía de Guipúzcoa, al hablar de Segura dice: profundamente versado en el idioma éuskaro, tuvo el honor que aceptó de ser invitado por el ilustre príncipe Luis Luciano Bonaparte a fin de acompañarle en sus expediciones por Euskaria, Francia e Inglaterra y ayudarle a investigar las perfecciones del vascuence y traducir al dialecto guipuzcoano la Biblia Sacra de la
bulgata latina” .
De Hijos Ilustres de Segura, por Juan Bautista de Ayerbe, reeditada por la Caja de Ahorros Provincial de G. San Sebastián, 1978, pág.10 y 11.
(10)En Zaldibia se conservan algunas corbatas suyas, de procedencia Burgos, en que vivió como militar.
(11) “Diálogos, adagios, modelos de cartas, máximas morales y fábulas” (en vascuence y castellano ofrecí al público y a la Diputación en el año 1825). También de Diccionario manual Bascongado y Castellano y elementos de Gramática Vascongada, de los que se hicieron muchas ediciones.
(12) En el mencionado articulo, pág. 41.

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