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 "KONTXESHIRI". SU POESIA AMOROSA
 

Que José María Donosty quien en estas mismas columnas —con motivo del centenario de la muerte de Iztueta— dedicó un bello artículo a esta poesía, del que nos vamos a servir, tanto en el comentario como en la traducción, por él dados.

Después de la investigación que hemos llevado a cabo por reconstruir la vida de Iztueta, no está carente de inexactitudes y de errores.

Donosty, a quien acompañamos entonces, venía alertado por la lectura de Carlos Dembowski, viajero por nuestro país en el otoño de 1840, de que Iztueta había sido un reincidente sentimental, legalmente constituido. A él se debe el haber puesto en claro que Iztueta estuvo casado tres veces. Poca cuenta parece que le han echado muchos autores y escritores que se han ocupado de Iztueta al ignorar en nuestros días cuáles fueron las dos primeras o al atribuirle la segunda como tercera. Antes de pasar adelante estará bien precisar estos errores.

 

 
  Contzeziri" esku-izkribua

Después de decir que "Kontxeshi" no es un mero mito sentimental o ilusorio como los poetas forjan en la imaginación, afirma que en el testamento del padre de Juan Ignacio, fechado en 1808, éste aparece ya casado con su amor. Esto no es cierto, ya que se trata del testamento de la madre. Su padre había muerto ya en 1789.

Tampoco fue el primer matrimonio, como supone José María Donosty, inferior, desde luego a los diez años, ya que duró doce. Ni al parecer tampoco Iztueta llevaba, si estuvo allí, en Logroño seis años en la cárcel en 1805. De ser esto cierto, Iztueta mentiría haber sido designado en el jurado en el concurso de bertsolaris que se celebró en Villabona.

Tampoco María Concepción de Bengoechea, la "Kontxeshi" era natural de Azpeitia, aunque residente en ella, sino natural de San Sebastián. Poseo la certificación de la partida de matrimonio extractada del libro 8, folio 46, V. por el coadjutor de Azpeitia, D. Lorenzo Zubeldia y en la que dice así:" Juan Ignacio de Institueta (Adviértase que no está escrito Iztueta) y Echeverría, natural de Zaldivia, domiciliado en Azpeitia, de estado viudo, hijo de Pedro José (tampoco en ningún documento de Zaldibia, ni tampoco en el testamento, aparece el primer nombre) y de Doña María Ignacia, y María Concepción de Bengoechea y Otaño, natural de San Sebastián y domiciliada en ésta, de estado soltera, hija de Don José Bernardo y de Doña María Angela, contrajeron matrimonio el presbítero Francisco Echeverría, siendo testigos Francisco Bta. de Igarza y Juan Ignacio de Iparraguirre. En ningún documento familiar aparecen estos apellidos.

Nos llevaría muy lejos ahora empezar a discurrir cuál fue el motivo, o debió ser y en qué fecha hay que colocar la prisión de ambos, que parece fue común. El hecho es que estaban casados en 1808 y, al parecer, entre la muerte de su primera mujer en 1802 y su segunda boda, hay poca posibilidad de poner la fecha de los seis años de prisión, a no ser que Iztueta fuera adúltero o bígamo.

Lo que sí es cierto que la bella poesía que compuso Iztueta fue patrimonio del pueblo desde muchos años antes de su publicación, ya que, en parte, desde 1840 la conocía Dembowski y constituía una de las canciones sentimentales más en boga en nuestro país.

La poesía "Kontxeshiri" no se debió publicar, según Manterola, hasta 1844. Tal como la conocemos hoy, dicha poesía consta de 10 estrofas a 8 versos, en total 80 versos. Quién fuera el encargado de la tonada no lo podemos saber; si el mismo Iztueta enseñó e hizo pasar al pentagrama la música de los bailes vascos.

No hay ni que decir que esta bella poesía es una perla de la literatura poética vasca, intimista y muy plástica a la vez. Y así debió entenderlo Manterola, al dar preferencia entre las primeras en su "Cancionero". Ciertos autores nos dirán que Iztueta manejaba a su arbitrio la prosa vascongada, pero no así el verso, que se le mostró siempre rebelde... a excepción de una sola, en que su alma apenada gimió con acentos tan intensamente sinceros, que logró encontrar la expresión artística del estado de su ánimo.

Recordamos que, con motivo de la celebración del centenario de la muerte de Iztueta y en el ágape, ésta fue cantada por todos los concurrentes y no debía faltar en el programa de este año, no sea que se vaya olvidando su tonada.

No nos vamos a detener ahora en un análisis de erderismos que ya lo hizo José María Donosty, en contra de la opinión de Manterola, que juzga el lenguaje de este poema "puro y correcto". Vengamos al comentario y a la traducción que de ella hizo nuestro mencionado escritor y hoy cronista oficial de la ciudad de San Sebastián. Algunos de sus versos —nos dira- son inimitables e intraducibies en absoluto. Es provervial en este orden de ideas el verso inicia (Maite bat maitatzen det maitagarria) que ni Manterola, ni Azkue en su famoso diccionario, ni nadie, han podido traducir y reducir a lenguaje literario.

El poeta ama a una adorable criatura, de hermosos ojos y de semblante alegre, de la que está separado por la distancia, y a la que no puede olvidar. Si su amada fuese vendible a precio de oro, no faltaría ciertamente quien la comprara. "Norc erosi faltako ez luke".

Veinticuatro leguas la separan de ella y un millón de puertas, todas ellas cerradas, se interponen entre ambos. Por más que hace no puede contenerse, llora constantemente, preguntándose si su amada Kontxeshi vive todavía.

De día, luz escasa, de noche lóbrega, el poeta no halla consuelo alguno lejos de su amor. Pensando que la dueña de su alma, ¡cuantas penas le agobian! No es extraño: ¡La ama!

¡Qué soledad la suya y que tristeza! Su pobre corazón no puede alegrarse, está como yerto. Siempre buscando alivio a sus congojas piensa: si estuviera al lado de mi amada tan solo un par de horas, todas mis penas se disiparían.

¡Querida mía! —exclama- . Te recuerdo de día, de noche, hasta en sueños. Si recobrara la libertad, en dos días me plantaba allí, y no me importaría, en viéndote, morir.

"Naiz orduan ill. Ez nuke izango batere miñ".

Soñé noches pasadas (¡qué pena que los sueños, sueños sean!), que estaba, bella amiga, al lado tuyo, contemplándote, sentado en el arca, contándote cuentos...

"Kofrearen gañean jarrita, kontu kontari".

No pienso más que en ello.¡Ah, si estuviera al lado suyo como en los pasados tiempos!¡Señor! que este bello sueño se realice, si así conviene.Creo que la felicidad, al verme a su lado, me mataría.

Querida, no hay que desesperar. Sino mañana, pasado mañana, estaré a tu vera en los mismos sitios que ahora. Y en cuanto llegue,¡que felicidad! mirándote, mis penas se olvidarán.

"Zuri begira,

pena guztiak aztuko dira".

Conservo tuyo un bellísimo recuerdo: son dos letras lindamente bordadas en seda por tus propias manos, son la C y la B, que suelo contemplar frecuentemente, y las llevo siempre contra mi corazón.

Vive en la esperanza, dulce amada mía. Alguna vez se cumplirá nuestro plazo. Fuera de la cabeza las malas ideas. Lo pasado, pasado está. Hemos sufrido ya bastante. Seis años de prisión, a lo que pienso nos habrán hecho aún mejores de lo que éramos."

Como en toda traducción, es imposible asir el espíritu de la musicalidad de estos versos. Con todo, aquí está en la traducción de José María Donosty, de esta joya para los que no entiendan el vascuence.

¿Qué duración tuvo este amor y este matrimonio con Kontxeshi?, se pregunta Donosty. Nosotros creemos que fue bien breve, ya que de su tercera mujer quedaban tres hijos: Francisco, Ignacia y Antonia (Y no Ignacio y Antonio).

Por las fiestas de Zaldivia y el 8 de Octubre de 1840 aparece, vendiendo la parte correspondiente de la segunda hija, casada con Juan Bta. de Echave, y residente en San Sebastián. Por cierto, no sabía leer. Hubiéramos faltado de revelar un aspecto muy importante de la figura de Iztueta si hubiéramos hecho caso omiso de esta poesía — expresión viva de su poca asenderada vida. Para conocer a Iztueta es también del todo necesario leer el capítulo V, de la tercera parte de su "Historia de Guipúzcoa", en la página 236-239.

JOSE GARMENDIA
Sevilla, Octubre de 1967

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