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Izarra desgaitutaIzarra desgaitutaIzarra desgaitutaIzarra desgaitutaIzarra desgaituta
 
 
 
Traducida y comentada por JOSE Mª DONOSTY
CÚMPLESE en estos días  el primer centenario  de  la muerte de Iztueta, acaecida el 18 de agosto, de 1845. El Ayuntamiento de Zaldivia, su pueblo natal, va a solemnizarlo por el mes de octubre, haciendo coincidir los actos conmemorativos pertinentes, con las fiestas   patronales de la villa, que las celebra por Santa Fe.

No obstante esta demora, queremos depositar por nuestra cuenta, en el día, de hoy precisamente, unas flores, testimonio de nuestra devoción, sobre la tumba del poeta, del bailarín y  del  historiador; flores retóricas y simbólicas, bien entendidos.

¿Y qué flor  más   apropiada y grata al poeta   podríamos elegir  que la de su propia elegía “ A Conchila”? “Kontxeshiri” es , en efecto, una verdadera flor del huerto de nuestra poesía euskara, una perla de nuestra literatura, y así debió entenderlo Manterola, al colocarla en lugar preferente de su “Cancionero Vasco”.

Es evidente e indiscutible, que la obra más importante  y genuina de Iztueta, es la por él consagrada a las danzas típicas de Guipúzcoa . en momento oportuno hablaremos de ellas, haciendo coincidir nuestro comentario con las propias danzas que practicó , enseñó historió y codificó Iztueta, que nos será dado contemplar en el mismo pueblo de Zaldivia, con motivo de la celebración de las fiestas del centenario de referencia .

Hablaremos hoy de “Kontxeshi” única y exclusivamente.

Un anciano entusiasta y devoto de su antepasado el poeta, don José Angel Mancisidor, con quien días pasados hube el placer de conversar  en el mismo pueblo  de Zaldivia, tuvo la amabilidad de mostrarme a algunos viejos recuerdos, reliquias y papeles  entrañables  concernientes a la familia, por lo que, así como las partidas parroquiales respectivas , he podido poner en claro, entre otras cosas , quiénes fueron las mujeres de Iztueta.

Carlos Dembowski, que viajó por nuestro país en el otoño de 1840, a raiz de la terminación de la guerra civil, comprendí hace algunos años que Iztueta había sido un reincidente sentimental legalmente constituido. Pero ¿Quiénes fueron estas tres mujeres?. Y sobre todo, ¿quién  fue “Kontxeshi”, inmortalizada en la poesía a ella dirigida? ¿Era Kontxeshi un mero mito , o era , por el contrario, una realidad de carne y hueso?

Juan Ignacio Iztueta, nacido en 1767, se casó en primeras nupcias, a los 23 años, el 11 de enero de 1790 en su propio pueblo natal, con María Joaquina de lizundiain , natural de Urnieta. Este matrimonio debió de ser de escasa duración , inferior desde luego,  a los diez años. E 1805, en efecto, Iztueta estaba preso  en la cárcel de Logroño , hacia ya seis años , por obra y gracia de la Santa Inquisición. Fue en dicha cárcel y en el año citado , “probablemente” donde y cuando escribió su célebre  poesía. Antes de entrar en aquella , debía de hallarse viudo ya que su primera mujer , toda vez que no sólo conocía  ya a Kontxeshi , sino que la amaba ya para aquel entonces, según se desprende  del propio poema .

Kontxeshi no era, pues, uno de tantos mitos sentimentales e ilusorios como los poemas forjan en su imaginación . “Habiendo recobrado la libertad—nos dice Dembowski-- , Iztueta tuvo no solamente la satisfacción de encontrar viva y sana a su bella Conchita, sino también la de casarse con ella”

En efecto: en el testamento del padre de Juan Ignacio , fechado en 1808, éste aparece ya casado con su amor. Ella se llamaba Concepción de Bengoechea, nombre y apellido que corresponden a las iniciales o letras  C y B del poema. Debía ser o natural  de Azpeitia, o residente en dicha villa. Iztueta no era ya  a la sazón un pollo: tenía alrededor de los cuarenta, pero su corazón bailaba tan juvenilmente como sus danzarines pies.

La poesía "Kontxesihi", que no  se publicó, según Manterola, hasta 1844. debía ser  patrimonio  del público desde  años antes , sin embargo, puesto que Dembowski la conocía en  parte, y constituía a la sazón una de las canciones populares sentimentales más en boga en nuestro país. Tal como la conocemos hoy, dicha poesía consta de diez estrofas de a ocho versos, o sea en total  ochenta versos , exclusión hecha de la repetición del último  de cada estrofa , a los efectos de la música  para aquella compuesta . Quién fue el autor de ésta , el propio Iztueta. Albéniz, el gran músico donostiarra  que le ayudó en la parte puramente musical  de sus danzas, o algún otro   (¿Latierro ?) , no se sabe. Días pasados , don Ramón  Inzagaray , sacerdote, poeta, y erudito, estuvo canturreándomela cuando se suscitó la cuestión en una de  nuestras charlas sobre temas tan gratos a nuestro corazón.

Uno de los de los numerosos  del programa de las fiestas conmemorativas del centenario de la muerte de Iztueta, debiera ser la interpretación de la preciosa canción   “Kontxesihi”. Días después de habérmela  canturreado  Inzagaray, hizo otro tanto y espontáneamente el Padre Apalategui, otro guipuzcoano   y donostiarra de corazón . Tanto el uno como el otro coincidían   en lamentar y extrañarse de que nuestros coros populares vascos no interpreten  esta bellísima canción , en tiempos tan popular.

Volviendo a la letra , no obstante, la afirmación de Manterola, de que en este poema “ el lenguaje es puro y correcto” , habría mucho que decir en lo que a la pureza  del lenguaje  se refiere, toda vez que de las 306 palabras de que consta , 28 de ellas son castellanismos o erderismos , o sea nada menos  que el 8 por ciento.

Esto aparte, el tono general  de la poesía es tan sencillo como inspirado, y el sentimiento que rebosa  en sus estrofas se ve que es sincero y espontáneo , y apenas necesita del auxilio o del recurso de la retórica  para manifestarse. Algunos de sus versos  son inimitables e intraducibles en absoluto. Es proverbial  en este orden de ideas el famoso verso inicial  de esta poesía:

“Maite bat maitatzendet mai-
[tagarria”,

que ni Manterola, ni Azkue en su famoso Diccionario, ni nadie, han podido reducir y traducir a lenguaje literario . Pero dejando de lado  cuestiones puramente literarias , enfrentémonos con la poesía misma.
El poeta ama a una adorable  criatura  de hermosos ojos y de semblante alegre, de la que esta separado por la distancia , y a la que no puede olvidar . Si su amada  fuera vendible  a peso de oro, no faltaría , ciertamente, quien la comprará . “Nork erosi fallako ez luke”

Veinticuatro leguas le separan de ella , y un millón de puertas , que todas ellas cerradas , se interpones  entre ambos. Por más que hace , no puede contenerse, llora constantemente, preguntándose y su amada y entrañable Kontxeshi vive todavía.

De día luz escasa, la noche lóbrega, ,el poeta no halla consuelo alguno lejos de  su amor. Pensando en la en la dueña de su alma, ¡ cuántas tas penas le agobian! No es extraño :
¡la ama!

¡Qué soledad la suya y qué tristeza!. Su pobre corazón no puede alegrarse , está como yerto. Siempre buscando alivio a sus congojas, piensa: Si estuviera al lado de mi amada  tan solo un par de horas , todas mis penas se disiparían.

—¡Querida   mía! —exclama— . Te recuerdo de día , de noche, hasta en sueños . si recobrará la libertad, en dos días me plantaba ahí , y no me importaría, en viéndote, morir.

“Noiz Orduan  ill,
Ez nuke izango batere miñ.”

Soñé noches pasadas, ( ¡qué pena que los sueños,  sueños sean! ) , que estaba, bella amiga, al lado tuyo, contemplándote , sentado en el arca, contándote cuentos…

“ Kofrearen gañean jarrita,
kontu kontari.”

No pienso más que en ella . ¡ Ah, si estuviera ahora  al lado tuyo como en pasados tiempos ¡. ¡Señor! Que este  bello sueño se realice, si así conviene. Creo que la felicidad , al verme a su lado, me mataría .

Querida no hay que desesperar . Si no mañana, pasado mañana  estaré a tu vera en los mismos sitios que otrera . Y en cuanto llegue , ¡que felicidad!  Mirándote, mis penas se olvidarán.

“Zuri begira,
pena guztiak aztuko dira”

Conservo  un bellísimo recuerdo: son dos letras íntimamente bordadas en seda  por tus propias manos, la C y B, que suelo contemplar  frecuentemente , y las llevo siempre contra mi corazón.

Vive en la esperanza , dulce amada mía . Alguna vez se cumplirá  nuestro plazo. Fuera  de la cabeza las malas ideas. Lo pasado , pasado está . Hemos sufrido ya bastante. Seis años de prisión a lo que piense , nos habrán hecho aun mejores  de lo que éramos antes

¿Qué  duración tuvo este amor  y este matrimonio con Kontxeshi? Iztueta murió como hemos dicho , en agosto de 1845. En septiembre del mismo año , doña María Ascensión de Urruzola  suscribía un documento  por el  que declaraba  haber recibido cierta cantidad de reales de la Diputación Foral de Guipúzcoa, como viuda que era del difunto  don Juan Ignacio Iztueta . Era su tercera mujer, de cuyo matrimonio quedaron tres  hijos: Francisco, Ignacio y Antonia.

El famoso bailarín no sólo murió con la satisfacción de saber en sus últimos momentos el éxito alcanzado por sus “dantzaris” en su exhibición  de Mondragón ante los Reyes de España , sino con la satisfacción  de morir “casado” “ Ya viudo de dos mujeres—dice Dembowski-- , el sensible caballero (¡) encontraba todavía tan dulces las cadenas del himeneo , que siempre había dicho que quería  morir casado. Dios le concedió este consuelo”.

Ahora bien: ¿cómo pudo escribir estas últimas palabras el viajero Dembowski  en septiembre de 1840…si Iztueta había de morir el 18 de agosto de 1845?

Ahí tienen los eruditos un pequeño enigma literario a descifrar.



CRONICA LOCAL. La Voz de España :San Sebastian, 18 de agosto de 1945



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