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NESTOR BASTERRETXEA "Omenaldia Iztuetari"  
En la plaza del 13 de Septiembre ha sido inaugurada esta mañana la escultura que, por encargo del Ayuntamiento de San Sebastián, ha realizado Néstor Basterrechea en homenaje al folklorista Juan Ignacio Iztueta.

La escultura ha quedado ahi, en plena calle, dejando constancia de las inquietudes de un artista, dando prestancia a la ciudad, aun a costa de los comentarios adversos de muchos, de los que no llegan hasta las nuevas formas del arte, y tam-poco saben reprimir una opinión que sólo refleja un estado de incultura y falta de respeto. De falta de respeto, sobre todo, porque decir como alguien ha dicho que la escultura en cuestión es "una exaltación de la lata de conservas mal abierta", clama al cielo, señores, ¡clamaal cielo!

Un salto hacia el futuro

A Néstor Basterrechea, pintor, escultor, diseñador, cineasta, le duele la incomprensión. Y quiere hablar. Quiere decir algo, intentar que la gente le comprenda, explicar hasta donde pueda su arte, eso que no tiene explicación. Eso que es sólo una vivencia, un trozo de estado onírico, un inconsciente puro, moldeado con ideas y sentimientos.

—La danza fue esencia en el ser de Iztueta. Su genio creador tía el espacio en ámbitos baile: gracia, ordenada, itinerarios dictados por el pulso de los movimientos, repertorio de imágenes solitarias o multiplicadas en conjuntos armónicos. Por eso la escultura tiene unas alas de hierro hincadas en la tierra. Son alas de toda acción creadora, alas que simbolizan el vuelo de la imaginación.  También el "vuelo" del bailarín, la pirueta, el salto en este caso. No hay porqué buscar otras interpretaciones ni significados.

La estructura espacial

Desconcierta la altura física de este bermeano afincado en Irún desde hace ocho años, después de recorrer medio América del Sur. No desconcierta su sinceridad apabullante. Sus constantes búsquedas por todos los senderos del arte. Su limpieza de miras.

—Lo que nace, debe poseer las características de lo nuevo. Debe ser limpio, entero, proyectado al futuro más que apoyado en el pasado. Lo Importante en todos los órdenes es estructurar el futuro. Hay que tener en cuenta que San Sebastián es también una ciudad proyectada hacia el futuro. Y debe ir acomodándose para ello. Mi escultura puede ser uno de los elementos que necesita para ello.

Habla con voz cantarína. Con timbre de barítono hecho y derecho. Accionando. Quitándose y poniéndose las gafas de au-mento. Con fuerza, pero sin rabia, sin rastro de furor apasionado.

La historia de "Icaro"

—¿Usted conocía la obra de Iztueta?

—Iztueta era un personaje bastante mal conocido y a todos nos ha venido bien lo que de él se ha publicado últimamente. Resulta asombroso que un hombre de esta talla no nos fuera familiar. La verdad es que no he tenido que realizar una es- cultura nueva en homenaje a Iztueta. Esta misma la presenté en tamaño reducido en la Bienal de Sao Paulo con el título de "Icaro". Hay como una semejanza en la huida de Icaro del laberinto de Creta, esperanzado llegar al Sol, y el artista que aspira desesperadamente a escaparse de este laberinto y llevarse hasta el Sol sus ideales, quemándose en el camino.

No puede valorarse económicamente la obra de un artista. En este caso, la escultura se le ha valorado a Basterrechea en noventa mil pesetas. Pero él ha puesto el material y la mano de obra. No sé si habrá ganado siquiera cuatro mil.

—Lo hago con ilusión por ser la primera obra que puedo poner en la, vía pública. ¡Es tan difícil nos proporcionen estas oportunidades .

El color

El amarillo surge exultante envolviendo toda la forma férrea. Sin embargo, a todos no les convence. Del CAT le han llamado a ver si podía cambiarlo.

—Lo he pintado de amarillo por una cuestión práctica: para que se vea. En principio quería pintarlo de color aluminio. Pero me di cuenta de que allí, con ese color, pasaría desapercibida. Pensé en un color más vivo. Sistiaga me dijo que me fijase en los cascos amarillos de ¡os obreros de la construcción. Lo hice y encontré el color adecuado. Coincide incluso con las ra- yas de un paso de peatones. Pero al ser un objeto estético implantado en medio de un cruce importante, no me parece mal que sea una prolongación de la misma señal. Sin embargo, ahora vuelvo a estar preocupado con el color. Con el amarillo no resalta el color tosco del hierro. Quizás le dé un tono cobrizo a última hora.

Néstor Basterrechea se va de una a otra faceta artística por desbordamiento neto. De la pintura a la escultura. De la escultura al cine. Es entusiasta del arte integral.

—Es hacer lo mismo utilizando diversas herramientas, como dice Oteiza.

Por eso ahora hace fotografía experimental, y prepara una película sobre la leyenda de Teodoro de Goñi. Está contento con el proyecto porque dice que el marco de la leyenda le permite crear mucho.

Hoy más que nada importa que San Sebastián se identifique con el valor espiritual de la escultura. Que con ella y e monumento a Fleming, realizado por Chillida, nuestra ciudad entre con paso firme en un futuro artístico tajante y definitivo Que va siendo hora.

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