KALE ETXEAK

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 PITA FERNÁNDEZ familia

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GOIKO-ETXE está situada en la parte de arriba de la calle Santa Fe, llamada Goikokale. A esta casa llegó la familia Pita Fernández, por mediación de Maria Garmendia, conocida en Zaldibia como Mariaundi, de la casa Ibai Gain, y que era la dueña de la tienda a la que se llamaba Mariaundiñe. Fueron inquilinos en dicha casa durante 20 años.

Manuel Pita, el padre, era gallego, de A Coruña. La madre Balbina Fernández provenía de Oña, provincia de Burgos. Manuel estaba trabajando en Oña, construyendo túneles ferroviarios, cuando conoció a Balbina en 1943. Se casaron en 1944 y fueron a vivir a Soria, a donde Manuel se trasladó por su trabajo. En Soria nacieron dos de sus hijos, Mari Sol y Manuel, y cuando estos tenían cinco o seis años, vinieron a Gipuzkoa, a Pasaia concretamente, junto con la empresa en la que trabajaba Manuel. En Pasaia nacieron otros dos hijos, Jose Miguel y Luis Mari. Balbina, pensando que era la mejor opción, regresó a su pueblo con los cuatro hijos y el padre continuó trabajando en Gipuzkoa. Allá, en Burgos, nació Leonor.

Al cabo de dos años Balbina regresó con sus cinco hijos y se pusieron a vivir en Alegia. Allí trabaron amistad con algún familiar de Biandetxe, y éste les alquiló una borda en Zaldibia, que estaba a unos 500 metros de Bentaberri. Biandetxe había construido un piso alto en la borda, en el cual había tres habitáculos (dos habitaciones y la cocina). No disponía ni de agua ni de luz, ni de servicio ni de fregadero. Por lo que cada vez que era necesario se acercaban al riachuelo. Tras pasar allí un año, bajaron a Zaldibia, a Goiko-Etxe, donde nació Amalia, la menor de la familia.

Manuel trabajó en la construcción hasta los 55 años. A esta edad sufrió un accidente, tuvo que dejar el trabajo y alquiló un local donde abrió el bar PITA, y allí trabajaron tanto Manuel como Balbina. Cuando se jubilaron, su hija Mari Sol continuó con el negocio.

La acogida de los zaldibitarras fue muy buena. Antes de llegar a Zaldibia ya sabían que allí se hablaba euskara, pero esto no supuso un obstáculo. Aunque los padres no llegaron a aprenderlo, los hijos se desenvolvían bien en dicha lengua y, de hecho, han tenido muchas amistades en el entorno euskaldun.

Cuando llegaron a Zaldibia, recuerdan que había muy pocas casas en la calle. El pueblo se desarrollaba en torno a una única calle, Santa Fe, pero dicen que había tantos bares y tiendas como ahora, o más: Estanko, Arrese, Joxepa, Mariaundi, Joan Manuel, Dendaberri…

No tenían coche y utilizaban la bici para trasladarse, como el resto de la gente. En aquella época la jornada laboral duraba entre diez y doce horas, y también se trabajaba los sábados. Las pocas horas libres que tenían las dedicaban a la familia y a la huerta. Recuerda así mismo que el salario solía cobrarse en mano y la mayoría de las mujeres no trabajaban fuera de casa.

Acudieron a la escuela pública de Zaldibia, de la que tienen buen recuerdo. Fundamentalmente de la señorita María Pilar, según recuerda Mari Sol. Don Primitivo era el profesor de los chicos.

La Iglesia tenía una gran presencia en la vida de los zaldibitarras y dicen que ellos también acudían todos los domingos a misa.

Leonor y Mari Sol siguen viviendo en Zaldibia y la familia de Mari Sol regenta el bar Beti Gazte, del Hogar de los Jubilados. El resto de los hermanos vive en Ordizia.

Información: Marisol Pita

GOIKO ETXE

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