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FRANCISCO IGNACIO DE JAUREGUI. 
AUTOR
  DE GALBARIOCO BIDEA 
(La Gran Enciclopedia Vasca, tomo III, Fascículos tercero y cuarto.
Bilbao,1968)
 
Correo de las Letras
69-IV-3

Entre  los numerosos vía crucis escritos en lengua eúskara no conocemos ninguno tan notable como el que escribió el ilustrado sacerdote don Francisco Ignacio de Jáuregui, beneficiado de Zaldivia, patria de bascófilos tan notables como Iztueta y Lardizábal, y que  fue impreso por primera vez en San Sebastián el año 1844. Su vascuence es puro y gallardo , la dicción tan hermosa como afluente, los giros verdaderamente  eúskaros y la pintura  de y de los dolores de Jesús y de su Santa Madre en el Calvario está hecha de mano maestra”

Esta nota, que tiene todas las trazas de ser de Manterola y que acompaña a la edición “Euskalerria” del año 1833 (tomo VII.págs. 234-244),es muy certera, y sin  hipérbole . La Gran Enciclopedia  Vasca  y los fascículos reseñados reproduce ahora esta joya de la literatura vasca, acabad pieza  de sentimientos cristianos, que no sólo seguía  en el desconocimiento  del gran público , sino incluso en el de sus minorías . Antecede a la tercera edición  de este magnífico  Vía Crucis  un estudio biográfico e histórico local, debido a la pluma de nuestro colaborador José Garmendia. Es , sobre todo, muy importante el estudio que hace de la influencia del Padre Granada en el autor de “ Glabarioco bidea edo Bere Pasio Santuaz oroitzeko era egokia”

Para Garmendia muchas de las páginas del Vía Crucis de Jáuregui están penetradas del estilo, tono, lenguaje dulce y piadoso de exclamaciones del Padre Granada. En prueba de ello , aduce el siguiente cotejo. El Padre Granada , en “Oración y Meditación” (capítulo XXIII, meditación tercera, pag.277, Madrid, Apostolado de la Prensa,S.A.) se expresa así: “ Las lenguas estaban enmudecidas  para hablar, más el corazón de la Virgen hablaba el efecto natural del Hijo dulcísimo , y le decía: “¿ Para qué viniste aquí, Paloma mía, querida mía  y Madre mía?. Tu dolor  acrecienta el mío, y tus tormentos me atormentan. Vuélvete, Madre mía , vuélvete a tu posada, que nos pertenece a tu pureza virginal compañía  de homicidas  y de ladrones”

Jáuregui, en la cuarta estación, página 15., se expresa así al hilo de Granada: “Aen mingañac arquitcen baciran ere mututuac batac besteari itzeguiteco quemen bague, esango cion Seme onaren bootzac Ama maiteari. Ah, nere Ama onetsia! Certaraco etorri cera onara? Zure neque, ta naigabeac gueiagoturic anditutcen dizquidate nere  atsecabe  ta oñaceac eta zure negar gaci samiñac erdiraturic quiscaltcen dute gueiago ta gueiago nere barru guztia. Zoaz arren emendic lembait len nere Ama gozoa: bur zaite ceure eremu edo oraciotoquira; alabañan ere ez dirudi ondo , eta ez dagoquio ere zu ceran bezalaco Vigiña garbi bati,guizon iltzaille ta lapuz añeneco gaiztoen artean egotea”

Jáuregui, pues, penetrado de piedad, de dulzura, de contemplación amorosa del Señor y de la Virgen, viene a ser así el Granada vasco, uno de los autores que, sin duda, mejor han sentido, escrito y cantado  la Pasión en euskera .

Si bien su producción es escasa y exigua, bastan la calidad de sus sentimientos  y los magníficos giros de un vascuence puro y gallardo para que, en adelante, Jáuregui con su vía crucis  venga a ocupar un importante puesto dentro de la literatura vascongada.

J. de ZUBIAURRE