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LOS RESTOS DE LA BIBLIOTECA DE FRANCISCO  
IGNACIO DE  LARDIZABAL

2-IX-I996

Jose Garmedia Arruabarrena

Hace ya muchos años (el 18 de agosto de 1968) y en las páginas del diario donostiarra El Diario Vasco publicábamos un artículo con el artículo de "La biblioteca de Francisco Ignacio de Lardizabai". Decíamos en el que "quizás el cambio profundo y rápido de vida, que caracteriza el ambiente de nuestros días, sea lo auc explique el interés por .'as cosas antiguas llamadas a desaparecer. Un ferviente afán, en unos por mencartilismo y en otros por cariño a todo lo que se refiera al País, está devastando de útiles iglesias y caseríos. Han caído ya muchas manos sobre la presa codiciada de devocionarios. "argui zayolas" cuchas, arcones, armarios, aperos de labranza y otros objetos. En nuestros días, quizá como en ninguna otra época de su historia, viene despertándose el interes por las cosas y figuras del País. Empieza a nacer --seguíamos-- en muchos vascos el romanticismo dei que tan carentes hemos sido en nuestra historia y que ojalá este interés hubiera sido patrimonio de generaciones anteriores, ya que contaríamos hoy con muchas cosas, cuya desaparición lamentamos.

Decíamos que entre estas sensibles pérdidas por abandono e incuria teníamos que incluir las bibliotecas de Galbarioko bidea del sacerdote zaldibitarra, Jauregui, y del autor de Testamentu zahar eta berrico condaira, Francisco Ignacio de Lardizabal. Que Lardizabal fue amigo del ilustre cantor de los bailes vascos, a quien sin duda ayudó en la publicación de sus obras, y del no menos distinguido D. Severo Adriani, obispo de. Pamplona, quien le honró con los cargos de notarios eclesiástico y visitador de conventos de religiosas, amigo de muchos libros. (Indiquemos de paso que nada hemos hallado respecto a la persona de Lardizabai en el archivo diocesano de Pamplona).

Algunos estudios hemos consagrado a !a memoria del insigne euskaldun zaldibitarra. Recordemos Sobre el amor de Testamentu zar eta berrico condaira, Lekuona-tar Manuel Jaunaren omenezko idazki bilduma. vol. III, Gasteiz 1977, pD. 157-S78 y y noticias desconocidas sobre Francisco Ignacio de Lardizabal, BAP XXXVI (11980), 407-409

La nueva edición de Testamentu Zarreko Kondaira , de Blanca Urguellen, Klasikoak , vol. 72. Euskal editoreen Elkartea , con un largo y profundo prólogo, con numerosas anotaciones, nos empuja a una publicación más detallada, ordenada y completa de lo que llamamos Los restos de la biblioteca de Francisco Ignacio de Lardizabal. Todo ello sirve para un mayor y mejor conocimiento de la persona con los libros que alimentaron su espíritu y días.

Ya sabemos que son numerosísimos los inventarios de bibliotecas publicados, tanto de particulares como de instituciones. No obstante, son más bien escasos los trabajos que se han realizado sobre estas materias, al menos en el ámbito de la provincia de Guipúzcoa. Sin duda alguna, no faltan los materiales para realizar y creemos que en la documentación notarial tienen que existir menciones a librerías privadas. Claro que quizá no tanto como en aquellas ciudades como Sevilla y Cádiz, en las que circulaban muchos libros (1).

Fue muy triste lo que sucedió con la biblioteca de Francisco Ignacio de Lardizábal a la muerte o fallecimiento de su hermano José Mª, beneficiado de Zaldibia. Tanto como mi abuelo y mi padre, por tratarse de la casa vecinal con una huerta, fueron testigos de la quema de muchos papeles, documentos y libros. Tal quema duró varios días. No dudo que entre ellos estaban documento numerosos y papeles del autor.

Parte de esta biblioteca, al comprar la casa en que viviera Lardizábal, fue a parar a manos del médico de Lazcano, D. José Lasa, ouien la trasladó al caserío de su propiedad Celaa, en Zaldibia. ai borde de la carretera, kilómetro y medio antes de la villa de Zaldibia. Alli estaban --y quedan todavía algunos-- hasta que un raro bibliófilo, sin permiso para ello y aprovechándose di la buena fe del "cahsero" los hurtó, llevándose los de mayor interés en un coche.

No ocurrió pues con la biblioteca de Lardizábal, por quedar en manos de su hermano José María, como con la de Izlueta, en que a los pocos días de su fallecimiento se hizo el inventario, que bien nos suministra las fuentes de lectura que frecuentó.

Ya hace muchos años --unos cuarenta-- tomamos apuntes de los libro que allí hallamos. Algunos traen fecha y lugar de su compra. Conviene que anotemos aquí aquellos libros que traen su firma o alguna aclaración. Sea lo primero Galbarioco bidea, de Francisco Ignacio de Jáuregui, quizá el único ejemplar que exista y está en nuestro poder .Dice así, escrito de su punño y letra: "Soy de Francisco Ignacio de Lardizabal". Se publicó en la imprenta de Pío Baroja en San Sebastiar; el año 1844.

En TEOLOGÍA MORALIS, por Alfonso Ligori hallamos esta anotación: "El día 28 de enero de 1833 !e di a Dn. José Ignacio de Elósegui, beneficiado de Gainza, el compendio Salmaticense castellano que me costó el mismo mes en Pamplona once pesetas por esta Teología Moral del Beato Ligorio y tres pesetas en dinero y para que conste su precio firmo, que en suma es ocho pesetas. Firmado Francisco Ignacio Lardizábal".

BIBLIOTECA PORTÁTIL en francés por Mr, Tricalet. Imprenta Real 1790. La anotación siguiente: "Esta obra que tiene diez tomos compré a Ramón Sempertegui en 44 reales vellón en 1842. Firmado Lardizábal.

MANUALE ECLESISATICORUM. Imprenta Barcelona Pablo Riera, 1840. Costó en Pamplona 18 reales vellón, en junio de 1847.

DICCIONARIO LATINO-ESPAÑOL por Petrum de Salas. Imprenta de D.M.A, Domech año 1761. Este catecismo es para el uso de D. José M.a de Lardizábal, discípulo del R.P. J. Ignacio Aranzaba. maestro de gramáticos en Mondragón, año de 1828.

En EJERCICIOS DE PERFECCIÓN Y VIRTUDES CRISTIANAS por Alfonso Rodríguez hallamos la firma "D. Francisco Ignacio de Lardizábal, beneficiado de Zaldivia".

EL SACERDOTE SANTIFICADO, por D. Francisco Ordoqui. Imprenta de D. Plácido Bravo López, 1788: "Este libro con su segundo tomo compré por 14 reales a fray Félix de S. Pedro Martín, organista del convento de Lazcano con condición de devolver siempre que reclame él a alguno de la comunidad. Lardizábal, hoy 28 de octubre, de 1840".

En SISTEMA O CURSO COMPLETO DE CIRUGÍA, tomo 1.°, Benajamín Bell dio principio a la gramática latina mi hijo Francisco Ignacio de Lardizábal. Zaldivia. Nombre del preceptor D. Lorenzo de Ochoa Alaiza Álava Ezquerrecocha.

DIÁLOGOS, de Luis Vives (1809) en el que se encuentra su firma.

MEMORIA DE LA VIDA CRISTIANA, con palabras suyas.

EL SACERDOTE SANTIFICADOR. Algunas anotaciones, del día 28 de octubre de 1840.

INTRODUCCIÓN AL SÍMBOLO DE LA FE, del P. Luis de Granada, con anotaciones suyas.

Estos son los libros en que hemos hallado la firma o anotaciones de Lardizábal. No deja de llamar la atención los pocos libros en euskera o vascuence. Señalemos ELEIZACO ZAZPI SACRAMENTUREN ICASQUIZUNA, de Aita Fray Bartolomé, Rada Alargunarer liburuquillan 1819 urtean. La obra de José Ignacio de Guerrico, Tolosan Mendizabal alargunaren moldizieguian, 1858 urtean. Lardizábal falleció en 1855, por lo que hay que suponer que pertenece a su hermano José María.

Hagamos una ordenación por temas, empezando por los comentarios a la Sagrada Escritura. Anotemos en primer lugar COMENTARII TOTIUS SCRIPTURAE, de Joannis Stepahni Menochi. Venetlis, año 1743. Dos tomos. COMENTAII IRIANI MEROPIANI IN SACRAM SCRIPTURAM, año 1734. Ya, indicamos antes Biblioteca portátil de los Padres y Doctores de la Iglesia, año 1843, en 10 tomos.

Obras sobre catecismo y explicación de la doctrina cristiana:

OPÚSCULOS Y DOCTRINAS PRACTICAS por el P. Pedro ce Calatayud. Imprenta de Francisco Delgado, año 1754.

CATECISMO EXPLICADO Y PREDICADO, por el Dr. Amonio Marsal, presbítero. Imprenta de Francisco Suria, año 1762.

COLECCIÓN DE PLATICAS traducidas ai español por D. Joaquín Castellot, oficina de la Vda. de Barco López, año 1835.

EL JARDINERO INSTRUIDO, por José Antonio Samaoil (?). Imprenta de Benito Caro, 1798.

Obras sobre sacerdocio y pastoral:

LEXICÓN ECLESIASTICORUM, año 1792, latino-español, por fray Didaco Jiménez Arias.

SPECULUM PARROCORUM, 1724. Por Sebastián de Abreu. Imprenta Valloniana, 1724.

EJERCICIOS ESPIRITUALES, por A. Molina, año 1622 e INSTRUCCIÓN DE SACERDOTES, del mismo autor, año 1612.

EL SACERDOTE SANTIFICADOR. Anotaciones de Lardizábal, 26 de octubre de 1840.

EL SACERDOTE SANTIFICADO, por D. Francisco Ordoqui. Imprenta de D. Plácido Barea López, año 1780.

TEOLOGÍA MORALIS (año 1767),en el que hay letras de Lardizábal

No podían faltar los Ejercicios de perfeccion cristiana, del P. Rodríguez,

obras del P. Granada, DESERTADOR CRISTIANO (tres tomos), MEMORIAL

DE LA VIDA CRISTIANA (1656). PASIÓN DEL HOMBRE, por el P. Avila (1651).

Obras de carácter general:

DICCIONARIO DE LENGUA CASTELLANA, HISTORIA DEL REINO DE NAVARRA, DIÁLOGOS DE LUIS VIVES, EL CATOLICISMO (Madrid). Revista a la que estaba suscrito. CARTAS CRITICAS, por Fray Francisco Alvarado "Filósofo rancio". Imprenta de E. Aguado, año 1824.

OBSEQUIO CATÓLICO. Lor José Areso. Imprenta Bayona Duart, año 1838.

HISTORIA DEL REINO DE NAVARRA.

CARTAS ERUDITAS, del P. Feijóo. Pamplona, 1787.

A éstos habría que añadir algunos otros libros y opúsculos, sin olvidar las obras de Tulio Cicerón, Ovidio Nasón, Virgilio, Horacio.

No hay que dejar de destacar la atención prestada por Lardizábal a las obras del P. Granada, autor muy leído, como un día constatamos en alguna que otra versión que dei libro de Granada hace Francisco Ignacio de Jauregui en su Galbarioco bidea.

Un poco resumidos. éstos son los libros que todavía podemos hallar en el desván del caserío de Zelaa, y que nosotros registramos hace demasiados años para que entendamos hoy bien las anotaciones que ofrecemos.

(1) Nosotros hemos publicado en el Boletín de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País las bibliotecas del contador de la Casa de la Contratación de Sevilla, Domingo de U....de Irisarri, director de la Real Compañía Guipuzcoana de Caracas. También en Obras inéditas de Iztuela publicamos el inventario de sus libros a la hora de su fallecimiento.

Es de interés citar LIBRO Y CULTURA BURGUESA EN CÁDIZ: la biblioteca de Sebastian Matínez, por Antonio García Baquero González, Cádiz, 1988. En sus 115 pp. se hace un estudio detallado de casi 1.000 libros en español, francés, italiano y libros latinos. Véase también en la Biblioteca del arquitecto Torcuaio Cayón (1783), por Manuel Ravina Martín en Anales de la Academía de Bellas Artes de Cádiz , pp. 171-193, año 1995.

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