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Un personaje problemático de este baile: 
«Mamurius Veturius»

Que el nombre de «Mamurius Veturius» de que nos hablan los textos, como propio del fabricante de las «ancilia», no es sino una variante del mismo nombre del dios Marte es cosa que la mayor parte ;de los filólogos e historiadores están conformes en admitir. Probablemente, en los cantos salios la invocación a «Mamurius Veturius» debía de ser una invocación a Marte como dios de la agricultura, pues es claro que en ellos se invocaba también a un dios agrícola distinto: Saturno. El único fragmento que de ellos nos queda, para el que se han dado varias interpretaciones, se ve que es una oración para que las cosechas sean protegidas por la divinidad(13).

El nombre de «Mamuralia» y el de «Sacrum Mamurio» no pueden ser más significativos. Se ve que los aldeanos celebraban a «Mamurius» como a un dios. Pero estos nombres nos quedan por monumentos de época muy baja, y esto ha hecho pensar varias cosas.

Con motivo de esta fiesta del 14 de marzo cuenta J. Laurentius Lydus de Apamea, que escribió en la primera mitad del siglo VII después de J. C. un libro conocido con el nombre de De mensíbus, que se celebraba la ceremonia siguiente: un hombre, vestido con pieles, era llevado fuera de la ciudad, golpeado con largos palos de madera blancos y expulsado como si fuera «Mamurius».  Por esto —añade Lydus—, cuando a alguien se le pega se dice  que están haciendo el «Mamurius» con él(14).

Los salios intervenían en tal expulsión. En este caso los danzantes no encarnaban, al parecer, a espíritus, pero estaban encargados de expulsarlos,

Este texto, estudiado por Usener, Frazer, etc., es severamente analizado por Fowler, que dice: 1) que Laurentius Lydus es un autor de una época muy baja para tenerlo en gran consideración y para que su testimonio valga en suma lo que el de otros autores más antiguos; 2) que su obra, conservada en fragmentos y extractos, contiene, por otra parte, equivocaciones manifiestas. En consecuencia, concede poco valor al testimonio sobre «Mamurius», y llega a pensar incluso que Lydus sacó el dato no de Roma, sino de alguna otra ciudad en la que hubiera colegios de salios, o de fuera de Italia inclusive(15).

La argumentación de este autor parece embargada de un espíritu hipercrítico.

Servio, en su comentario de la Eneida, dice que los salios consagraban a «Mamurius» un día en el que «pellem virgis caedunt ad artis similitudinem»(16).
 
Es decir, que imitaban el oficio del herrero, dado en la leyenda a «Mamurius», que se debe relacionar con los salios. Otro texto, éste de Minucio Félix, se refiere también al golpeamiento de pieles: «alii incedunt pileati, scuta vetera circumferunt, pelles caedunt»(17). Y Fowler se pregunta: «Si había un Mamurius vestido con pieles que era golpeado, ¿por qué no es mencionado en estos textos y por qué, como dice Servio, había un día en su honor?» También hace contrastar el respeto con que de «Mamurius» habla Servio con el papel que según Lydus tenía el personaje que lo figuraba(18).

Todo esto no supone grandes dificultades. Si admitimos —como se debe de admitir— que en Italia había varias ciudades con colegios de salios danzantes, podemos pensar que, cual ocurre en España, unos bailaban una danza en la que en vez de golpear a un hombre vestido de pieles, representación de un personaje mítico, golpeaban las pieles mismas.

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13 René Pichón, Histoire de la littérature latine (París, 1924), pág. 21; Martín Schanz, Geschichte der Römischen Litteratur, tomo I (Munich, 1907), páginas 18-19.
14 El texto de L. Lydus en De mensibus, III, 29; o IV, 36; o IV, 49, se puede ver en la edición teubneriana de R. Oensch (Leipzig, 1898), en las páginas 105-106.
15 W. Warde Fowler, op. cit., págs. 49-50.
16 Servio, Aen., VII, 188.
17 Minucio Félix, Octavius, XXIV, 3. Tomados ambos de Fowler, op. citado, pág. 47.
18 W. Warde Fowler, op. cit., págs. 47-48
 

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